Cuando Bogotá se acercaba a los cuatro millones de habitantes, Colombia tomó una decisión para enfrentar el crecimiento de su capital: dividirla política y administrativamente para acercar el gobierno a sus territorios. Tras una reforma constitucional de 1991, la ciudad fue dividida en 20 localidades. Desde 1993, cada una cuenta con un alcalde local y una Junta Administradora Local, encargada de ejercer vigilancia y control político.
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